En la última década, los cambios en los patrones climáticos han sido asociados al calentamiento global. El déficit hídrico está relacionado con la baja capacidad de retención de agua del suelo, en la que la tasa de transpiración excede la absorción de agua. Sin embargo, existen varios factores que promueven este tipo de estrés, como la baja capacidad de agua del suelo, la salinidad excesiva, las temperaturas extremas y la disminución de la presión de vapor atmosférico. Lo anterior obliga a buscar soluciones a través de los bioestimulantes y en este documento se describe el efecto de varios de estos.
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